Siete horas más de trabajo al día

Siete horas más de trabajo al día

Ya hemos comentado que Malí es uno de los países donde la mujer sufre una de las peores situaciones de desigualdad en el mundo. Por eso, nos interesa especialmente que todos los proyectos que hacemos en el país, sean del tipo que sean, lleven aparejados el fomento de la igualdad entre hombre y mujer.

La capacidad de decisión y control de las mujeres sobre sus vidas y sobre el entorno que las rodea se ve reducida al mínimo. Sobre ellas recae la mayoría del trabajo para la manutención de la familia. En la práctica esto se traduce en mujeres agotadas, centradas en los aspectos más básicos de la supervivencia, temerosas de la reacción de sus maridos y de la comunidad ante cualquier manifestación de iniciativa propia, incluido tomar la palabra en reuniones, y con menores capacidades de actuación debido a su bajo nivel de instrucción y de libertad.

Es normal en esta situación que el tejido asociativo femenino en el mundo rural esté dirigido a satisfacer las necesidades más básicas, constituyendo todo desafío al orden establecido un enorme tabú, en particular la distinción entre el interés de la mujer y el de su familia. Esta constelación está, además, sacralizada, pues es presentada por los hombres como un valor esencial de convivencia social, lo cual hace más difícil que se produzcan transformaciones.

La desigualdad en la práctica

En la comarca maliense de el Kaarta, donde reforzamos la seguridad alimentaria, hicimos en 2012 un diagnóstico sobre desigualdades entre sexos, que consistió en entrevistas a muestras representativas de hombres y mujeres por separado y observación directa. Estas son algunas de las conclusiones que sacamos:

  • Las mujeres son las que se dedican a las tareas domésticas, pero la toma de decisiones sobre el hogar corresponde a los maridos, a quienes deben obediencia obligatoria. Por ejemplo, aunque son ellas las que preparan la comida, son los hombres los que gestionan los graneros familiares, con el fin de consolidar su posición de poder: "el hombre es quien proporciona la comida y gracias a él la familia dispone de alimentos".

Hombre en granero de maíz

  • Los hombres gestionan, sin consultar con sus mujeres, todos los ingresos procedentes de la agricultura, la venta de animales, las remesas enviadas por los emigrantes. La emigración ha contribuido, por tanto, a aumentar las diferencias de posición entre hombres y mujeres.
  • Las mujeres tan sólo manejan los ingresos de actividades que realizan de forma individual o colectiva en agrupación: el cultivo de una pequeña parcela de cacahuete; la producción hortícola principalmente. Por lo general, usan estos ingresos propios para ciertos gastos del hogar: la escolarización de los niños, la compra de condimentos, etc.
  • Las parcelas agrícolas, los materiales agrícolas y de tracción, y el ganado son propiedad de los hombres. Sin embargo, las mujeres trabajan lo mismo o más las tierras del hogar, y se encargan del cuidado del pequeño ganado (ovino y caprino). En el caso de las parcelas, las mujeres deben esperar la cesión de pequeñas parcelas por parte de su marido, quien cede normalmente las menos productivas a su/s mujer/es para el cultivo del cacahuete, que precisa de suelos menos ricos en nutrientes. Tampoco disponen de ingresos para la compra de otros insumos –productos fitosanitarios y pequeños materiales- para sus actividades.
  • Con respecto al uso del tiempo y la división del trabajo, las mujeres trabajan una media de siete horas más al día que los hombres. Esto confirma los datos de la Encuesta de Uso del tiempo realizada en 2008 por el Ministerio de Economía maliense. La división del trabajo en el mundo rural está muy definida por sexo: existen actividades propias de mujeres y actividades propias de hombres. Ahora bien, si bien las mujeres ayudan a los hombres en numerosas ocasiones en las actividades que les corresponden (fundamentalmente cosecha del cereal), rara vez los hombres participan en las actividades de las mujeres (horticultura, cuidado de los niños y de la casa, cultivo del cacahuete).
MUJERES
Horarios Actividades Duración

21:00h- 4:00h

Descanso nocturno

7h

4:00h- 5:00h

Calentar agua para lavar familia

1h

5:00h- 6:00h

Acarreo de agua para la cocina de la mañana

1h

6:00h- 9:00h

Preparación de la comida de la mañana, lavado de la vajilla, barrer, regar el huerto.

3h

9:00h- 12:00h

Preparación de la comida del mediodía

3h

12:00h- 16:00h

Preparación de los campos de cultuvo, búsqueda de madera

4h

16:00h- 18:00h

Regar el huerto

2h

18:00h- 19:30h

Preparación dela cena

1:30h

19:30h- 21:00h

Pelar cacachuetes o preparación del cereal para las comidas del día siguiente

1:30h

Tiempo total   17 h trabajo

HOMBRES
Horarios Actividades Duración

21:00h – 5:00h

Descanso nocturno

8h

5:00h – 6:00h

Oración (mezquita)

1h

6:00h – 7:00h

Descanso matinal

1h

7:00h – 12:00h

Mantenimiento o construcción de habitaciones y preparación de los campos

5h

12:00h – 16:00h

Descanso, tejer esteras o cuerda, etc. destinados a la comercialización

4h

16:00h – 18:00h

Preparación de los campos

2h

18:00h – 21:00h

Reposo

5h

Tiempo total   10 h trabajo
  • Las mujeres no toman decisiones con respecto a salud y educación. Los servicios sanitarios son bastante caros en Malí en relación al nivel de ingresos de las familias. Generalmente es el marido quien decide sobre la escolarización de niños y niñas o no, y también sobre la necesidad de que su mujer embarazada reciba atención médica o no. Se suelen agotar primero las posibilidades de tratamiento con la medicina tradicional y, en caso de agravamiento, se acude a la medicina moderna.
  • Las mujeres no deciden sobre su movilidad. Precisan la aprobación de los hombres, ya sea el marido o el padre para poder desplazarse sin problema.
  • Por último, el poder político está reservado casi en exclusiva a los hombres. Con la excepción de Kita, no encontramos a ninguna mujer ni entre las autoridades tradicionales (consejo del pueblo conformado por el jefe del pueblo y sus consejeros) ni entre las autoridades electas (élus communaux), esto es, las alcaldías. Esto se explica por el escaso tiempo y formación de las mujeres para dedicarse a este tipo de tareas y al limitado rol que se les atribuye en la toma de decisiones dentro y fuera del hogar.

¿Significa esto que la sociedad rural maliense es completamente impermeable a avances en la igualdad de género? Afortunadamente, no, sino que combinando estrategias de negociación y de argumentación que busquen un terreno común entre la postura tradicional y la progresista y desmontando en la práctica algunos de los prejuicios sobre las mujeres es posible realizar cambios. Pero eso es materia de otra entrada…

Texto elaborado por Alicia Fernández, responsable país Malí en el Movimiento por la Paz, y extraído de Tiempo de Paz, la revisa monográfrica del Movimiento por la Paz.

2 opiniones en “Siete horas más de trabajo al día

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